Crítica "Dolor y gloria"
Una
mirada nueva sobre el pasado, un nivel de madurez insuperable y la evidencia de
la polimatía de Almodóvar.
Título: Dolor y gloria
Año: 2019
Fecha de estreno: 13-03-2019
Dirección: Pedro Almodóvar.
Elenco: Antonio Banderas,
Penélope Cruz, Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Raúl Arévalo, Nora Navas,
Julián López, Kiti Mánver, Susi Sánchez, Cecilia Roth y Julieta Serrano.
Guion: Pedro Almodóvar.
Género: Drama.
País: España.
Salvador Mallo (Antonio Banderas), es un
director de cine en horas bajas aquejado de tantos dolores del cuerpo, migrañas,
agotamiento, depresiones,... Sus recuerdos le llevan hasta su infancia en el
pueblo valenciano de Paterna, en los años 60, en busca de prosperidad, así como el
primer deseo, su primer amor adulto en el Madrid de los 80, el dolor de la
ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como
única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine,
y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando.
En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de
volver a escribir.
Dolor y gloria que ya se encuentra de camino hacía la nonagésima segunda
gala de los Premios Óscar al ser seleccionada por la Academia de Cine, entre
otras finalistas. Pedro Almodóvar, vuelve a posicionarse como unos de los
grandes directores de este país al ser nuevamente elegido para representarnos.
Sin ninguna duda, la Academia ha hecho una muy
buena elección al elegir un film de este calibre y tiene muchas
posibilidades de alzarse con la tan preciada estatuilla.
Almodóvar (Volver, Todo sobre mi madre)
como gran director que es, sabe cómo controlar
todos los aspectos de una película y lo demuestra continuamente. Nada más empezar
la película nos sorprende con una gran cantidad de escenas gráficas junto con
la voz en off de Antonio Banderas que va narrando toda la trama. Al mismo
tiempo, la música lo va acompañando al detalle haciendo un conjunto espectacular que no pasará desapercibido.
Se merecen una mención honorífica la
dirección de arte, fotografía y vestuario por la cantidad de detalles que nos
regalan o incluso cómo juegan con nuestra vista al combinar los colores. Toda
la colorimetría de la película está cuidada
al milímetro y se nota continuamente en el film. Sobre todo en el clímax
donde el color rojo inunda la pantalla.
Desde el punto actoral, Antonio Banderas
destaca en todo el film aunque Asier Etxeandia
brilla continuamente, en las escenas que comparten y en las que está complemente
sólo hablándole a la cámara. Penélope Cruz, por su parte, pasa medianamente desapercibida
con su cálida interpretación. Así cómo Asier Flores, que a pesar de su edad, interpreta a un Salvador que te deja sin palabras. Aunque no todo el elenco
gana, ya que al entrelazar historias, muchos
personajes pierden protagonismo.
Después de más de 20 películas, ha
conseguido su película más íntima,
con una historia tan dura como emotiva y poderosa al mismo tiempo. Abarca todo tipo de cuestiones, desde
el amor maternal hasta el poder del cine, pasando por la vejez y los amores
perdidos. Con este film recorremos toda la vida de Salvador Mallo que tan
parecida es a la del director, tanto que la casa es una réplica de la suya
contando con los cuadros y los sillones. ¿Será esta la película que consiga dejar huella en la nonagésima segunda
gala de los Óscar?
Puedes ver el tráiler en el siguiente vídeo:
Puedes ver la crítica en el siguiente pdf:
Nota final: 8’5
Carlos Antolín

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